viernes, 5 de febrero de 2010

Comprender...

...Es cuando uno puede ponerse en los zapatos de la otra persona, cuando alguien ha vivido una situación con las mismas características generales es capaz de, hasta cierto punto, comprender por lo que la otra persona está pasando.
Por qué escribo esto? Porque necesito de alguien que, precisamente, me comprenda. Esto no un mensaje de texto enviado a algún canal de música, de una persona que (con todo respeto) está rogando por un poco de atención. Yo no quiero atención, es más, me indiferente la cantidad de gente que lea esto, ni la cantidad de comentarios que vea en mi bandeja de entrada al día siguiente. Mi punto al escribir esto, el objeto de que esté a la 1:43 a.m. escribiendo que necesito comprensión es ese mismo.
El entendimiento no necesariamente proviene de otras personas, aunque a veces es ahí donde lo buscamos con más ahínco. Uno, conociéndose a sí mismo, puede llegar al estado de la comprensión. Porque somos nosotros los que sabemos todos los detalles que definen las circunstancias por las cuales se nos hace necesaria la comprensión.
La comprensión es necesaria porque el ser humano tiene miedo (por lo menos yo lo tengo) de estar solo en el mundo, de que a nadie le haya pasado lo mismo; pero en el momento en que otra persona nos dice que pasó por lo mismo, nos identificamos con esa persona y sabemos que, al fin, somos comprendidos...

domingo, 29 de marzo de 2009

"Si Dios quiere..."

Pero Él (ni él) quiso.
Pero lo que Él si quiso fue que por un único y no tan ínfimo detalle conociera a unas de las mejores personas que he conocido; en especial a vos, que fuiste el primero que lo supo y el que me ha dado tanto, en esos momentos, sin apenas conocerme.
También gracias a todos los que han estado ahí para mí, para ayudarme en los momentos de flaqueza e inseguridad. Por ayudarme a levantarme cuando he caído...
Gracias por haber entrado en mi vida.

Al final siempre sobró una entrada...